Academia de teatro

La actividad de Dramatización tiene como objetivo principal ser un potente desinhibidor y colaborar en la educación integral del alumno/a, aparte del desarrollo conceptual del arte dramático. Cuando se dramatiza, se pone en marcha la toma de conciencia del cuerpo, espacio, voz, etc. Compartir con los compañeros un ejercicio dramático es un intercambio de sentimientos, expresión corporal, uso correcto de la voz, etc. En resumidas cuentas, queda fuera de toda duda su carácter socializador.

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Sus facultades como agente de la educación del alumno/a son indiscutibles.
¿Cómo encauzar la creatividad y la imaginación desde la construcción de una historia inventada y dramatizarla mostrando los conocimientos adquiridos en el proceso de trabajo, hacia la libertad, la soltura y la naturalidad no sólo en los movimientos y acciones teatrales, sino también hacia lo personal, hacia la vida?
La respuesta es despojarnos de bloqueos, de las malformaciones adquiridas, de conductas mecánicas aprendidas, para llegar a ser personas auténticas, individuos con libertad de acción, de decisión sobre nuestro cuerpo, voz, gesto, que nos permitan crear desde la libertad propia y natural del niño; Romper con los prejuicios y miedos que nos atenazan, nos paralizan e inhiben la capacidad de expresar, de imaginar y recuperar así la naturalidad que nos conduzca a darnos y transmitirnos como personas ante la vida a través de la práctica artística. Recuperar la capacidad de juego, de sorpresa, de asombro ante los hechos más insignificantes de la vida.
Se ha demostrado que el cultivo de las prácticas artísticas a la Educación, así como en la vida, no sólo contribuye a crear seres armónicos y en equilibrio que van a producir en el futuro y que producen en el presente mejor, sino que también pueden contribuir a que las distintas actividades se humanicen y dejemos de ser máquinas para convertirnos en seres productivos en lo profesional más solidarios y tolerantes.
El arte despierta la emoción, conecta con los defectos y virtudes y con los sentimientos que de ellos derivan haciendo fluir la capacidad de amar, de dar y, en definitiva, crear. Y, cómo no, nos ayuda a afrontar las actividades cotidianas de la vida con amor y placer.

Hay que distinguir claramente dos conceptos a la hora de afrontar el conocimiento del arte escénico. La dramatización es la acción del drama, sin ninguna otra intención ni objetivo que exteriorizar sentimientos de variada naturaleza. Su principal arma es la desinhibición y conocimiento del propio cuerpo. El teatro como tal es la dramatización trabajada puesta en escena en público, con el fin de crear una obra de arte, un producto artístico, un trabajo creativo espontáneo, con todas las contradicciones que esto pueda conllevar, para ser expuesto.

Se desarrollarán las distintas vertientes dramáticas contenidas en el aprendizaje:

Técnicas actoral.
Conocimiento de las herramientas dramáticas.
Improvisación dramática.
Construcción de conflictos dramáticos.
Realización de una obra final.

Muchas variables son las que se conjugan y desarrollan en la dramatización: trabajo corporal, voz y dicción, interpretación, autocrítica (sana y libre), desinhibición, coordinación y psicomotricidad, memorización, responsabilidad, organización, empatía, trabajo en equipo,...
Por último, no olvidemos que el teatro es magia y cultura, juego. En cada establecimiento educativo debería existir el teatro. Es la mejor arma para aprender a leer con sentido, recitar, disparar motivaciones y disfrutar sintiendo. Por tanto, su y nuestra finalidad es instruir divirtiendo.